miércoles, 22 de septiembre de 2010

INFORME I

hace medio siglo la oferta de restaurantes era escasa,pero selecta y muy buena.Hoy,sin perder la calidad,el abanico de opciones se amplio notablemente.un recorrido por los sabores del este.
hace mas de 40 años,cuando punta del este era el paraiso de la buena vida, simple y refinada, salir a comer era una costumbre de cada noche. los restaurantes eran pocos y muy buenos, y atraian a una cantidad moderada y selecta,que no buscaba exhibirse, sino relajarse de aquellos lugares, ya casi no quedan.de lo mas añorado,ek restaurante encantador hotel la cigale, sobre la playa,justo entra la brava y la mansa, donde la cocina francesa se enriquecia en ocasiones con la presencia de chefs galos, como los de air france en mariskonea, que miraba ala costa . se buscaba cocina de mar y mucho ambiente.desde que abrio bungalow suizo, la founde, las costillas de cerdo
Lo que colocó al balneario uruguayo en el status gourmet fue la llegada de Jean-Paul Bondoux, sobre todo con La Bourgogne (1977), gastronomía francesa cabal y puesta campagnarde refinada, productos de la granja del patrón, panes de un horno extraordinario (se puede conocer) y boutique de tentaciones. Otro notable fue Los Negros, de Francis Mallmann (1994), pionero en José Ignacio, que cerró definitivamente. Pero una buena nueva: abre otro Los Negros con el mismo o mayor re finamiento, exclusivísimo, a pasos del Hotel y restó Garzón, en el rescatado pueblito oriental de tierra adentro.

En José Ignacio, esa extensión de Punta del Este, se encuentra el restaurante La Huella, un deck en un médano a pasos del mar, muy informal de día e iluminado con velas por la noche. Propone platos creativos, parrilla de pescados, pizza finísima, sushi y caipiroskas en su gran bar de playa.

En La Barra tiene ya tres temporadas el restó de los O’Farrell, hermano del de Acassuso, con productos top del lugar, precios ídem, la cocina de autor de Hubert y la atención de Pamela. Importante lista de vinos y de tragos, y catering de playa original. A pasos de la playa sigue reinando La Posta del Cangrejo (1981), de la conocida chef uruguaya Ana María Bozzo (de la Académie Culinaire de France), que ofrece cocina mediterránea francesa con acento de mar en un hotel tradicional de playa. Enfrente, Le Club sorprende cada temporada con nuevas propuestas. Novecento, otro emblema de La Barra, sobre la ruta, sigue con su estilo joven (siempre a tope) y las especialidades exitosas de sus ocho restós, desde Córdoba hasta Nueva York, así como los innumerables tragos. En el barrio de San Rafael, Floreal ocupa su sitio original en un chalet confortable con chimenea y jardín; la cocina es francesa tradicional, de la propietaria, Isabel Allegreta.

A media cuadra de La Brava, en la parada 49,5, Hernán Taiana mantiene desde 2000 su romántico Bistro de Mar, amplia carta con platos de mar y destacables corderos de las cuchillas. En el puerto, con vista espectacular, Blue Cheese mantiene su estilo de 20 años; salad bar y clásicos internacionales, vinos uruguayos y del mundo.

En Saint Tropez, el restó de gastronomie del Conrad Hotel & Resort, el chef Eric Colomb hace cocina italiana de alto nivel, con precios altos, pero muy aceptables para la concurrencia internacional. Las Brisas, en el mismo hotel, es tal vez el único abierto durante las 24 horas.

La Cumbre de la Ballena es uno de los lugares más lindos de la península, siempre impecable, propuesta de cocina refinada y té con mucho encanto en los jardines

fuentes impresas
Autor: alicia delgado
titulo :la evolucion gastronomia

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